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Reflexiones sobre la caída de Facebook

 

¿Qué pasaría si desaparecieras y todo tu trabajo dejara de existir?


Seguramente este miedo pasó por la cabeza de algunos creadores digitales el pasado lunes. Y de empresas y pequeños emprendedores puede que también. Ahí está el problema.

Un par de días después de la caída más grave sufrida por Facebook y tras observar distintas reacciones, quiero aportar algunas reflexiones a lo que solo fue un susto pero pudo ser mucho más.

 

Canales propios vs ganados y comprados.

 

Siempre que diseño y planifico cualquier estrategia de comunicación y marketing tengo en cuenta el blog como canal de comunicación, y en el mío he escrito muchas veces sobre su importancia: posicionamiento SEO, creación de marca personal, notoriedad… 

Normalmente suele ser el primero que cae: por falta de tiempo, por “¿quién lee hoy en día los blogs?”, por ser contenido demasiado largo para una sociedad que vive a golpe de tuits.

Las mismas personas que eliminan el blog de la estrategia publican diariamente en Instagram fotos bonitas con reflexiones, realizan campañas para captar seguidores, emiten directos…, dejando horas y horas de contenido en un medio que no les pertenece. 

Tu blog es tuyo. Tu casa, tus normas. Publicas lo que quieres cuando quieres. 

Hasta el lunes parecía imposible que Instagram no existiera, pero vimos que puede pasar. 

Otras situaciones algo más probables son el hackeo de tu cuenta, que te la eliminen por infringir sus normas o que tu público objetivo se canse de esa red social.

¿Qué hacemos luego con todo el trabajo hecho?

 

Las redes sociales son solo el canal

 

Nuestro objetivo es conectar con las personas (ya sea para vender un producto, un servicio o generar notoriedad de marca). Instagram, Facebook, Twitter… son un canal de comunicación. Muy bueno, pero un mero canal.

Es por eso que no es necesario estar en todas las redes sociales. Debemos estar dónde esté nuestro público objetivo, que es con quien nos queremos comunicar.

A colación de la caída de Facebook, he leído algunas recomendaciones relativas a diversificar nuestro contenido en distintas redes sociales. Eso me genera un par de dudas:

  • ¿Para qué estar en una red social dónde no encajo ni yo ni mi público? No me parece que ser una alternativa al Grupo Facebook sea motivo suficiente.

  • ¿Quién me asegura que en un año esa red social no formará parte del mismo grupo? Recuerda que en los últimos años Facebook ha pasado de innovar a comprar y copiar.

 

Estrategia - Planificación - Acción - Resultado

 

Qué bien que Instagram ya permite crear catálogo de tienda”, “¿Al final podremos vender directamente desde Facebook?”. “¡Yo gestiono mis pedidos por DM!”

¿De verdad no te das cuenta el peligro que supone que tu negocio pase íntegramente en una red social? 
Y no solo por lo que pasó el lunes. Si cada vez que modifican el algoritmo supone un drama para muchos, ¿qué haremos si algún día cambian las condiciones y nos obligan a pagar por ciertos servicios?

En una charla que asistí hace ya tiempo, medían el poder de las personas en base a los eslabones que te unían al Presidente del Gobierno. A menos eslabones, más valor tenías.

Aquí aplica igual. A menos eslabones con tu cliente ideal, mejor. Y la red social es un eslabón más. 

Está perfecto que te comuniques con tu target a través de las redes sociales, siempre que también realices acciones de fidelización (datos para newsletters o SMS…). La desaparición de una red social no debería suponer una pérdida de contacto con tu público objetivo.

 

Y a nivel personal…

 

Algunos descargaron su ansiedad reinstalando una y otra vez las distintas aplicaciones en su móvil para ver si así ya  funcionaban. Otros la evadieron publicando memes en twitter o afirmando que “ojalá descansar más a menudo” de tanta conexión… 

El apagón evidenció el preocupante FOMO que sufre esta sociedad y da que pensar. Las reflexiones llegarán en otro post.

¿Me cuentas en los comentarios cómo viviste la caída de Facebook?

 

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